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La inteligencia artificial ya no es cosa del futuro: hoy está presente en nuestros hogares y al alcance de millones de estudiantes como nuevo motor del rendimiento académico. En definitiva, su verdadero valor no reside solo en resolver tareas en segundos, sino en su capacidad para actuar como un aliado estratégico que potencia el razonamiento, organiza el estudio y ofrece una ruta de aprendizaje mucho más profunda y personalizada.
La inteligencia artificial ya no es cosa del futuro: hoy está presente en nuestros hogares y al alcance de millones de estudiantes como nuevo motor del rendimiento académico. En definitiva, su verdadero valor no reside solo en resolver tareas en segundos, sino en su capacidad para actuar como un aliado estratégico que potencia el razonamiento, organiza el estudio y ofrece una ruta de aprendizaje mucho más profunda y personalizada.
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“Los estudiantes usan IA para explicar conceptos complejos, resumir lecturas largas, generar ejemplos y resolver dudas rápidas mientras estudian. También la emplean para organizar ideas, revisar la redacción o practicar preguntas antes de un examen. Es decir, la IA está funcionando cada vez más como un asistente académico disponible 24/7”, destacó Hernando Zurita, decano de la carrera de Ingeniería Empresarial y de Sistemas de la Universidad Científica del Sur, a Somos.
Y es que, como recalcó Carlos Campos, director de Innovación de Toulouse Lautrec, la IA es más que una herramienta: es un agente que puede tomar decisiones según el espacio que se le asigne. En la educación superior peruana se distinguen tres niveles de uso. El primero es la IA que sigue instrucciones, donde el estudiante formula preguntas y recibe respuestas de manera reactiva, ideal para investigar o generar ideas. El segundo corresponde al trabajo colaborativo, que permite construir prototipos, explorar soluciones y desarrollar proyectos en conjunto. Finalmente, la IA avanzada de construcción y desarrollo, que en etapas más especializadas puede trabajar de manera más independiente, siempre bajo la supervisión del estudiante.
Entonces, ¿estamos frente a un cambio comparable al que provocó el internet? Para Emérito Martínez, director del Programa en Inteligencia Artificial Generativa & Business Innovation de EAE Business School, la transformación va incluso más allá: “Internet democratizó el acceso a la información y los buscadores como Google facilitaron encontrarla. La IA generativa introduce algo nuevo: la capacidad de dialogar con el conocimiento. Antes un estudiante buscaba información; ahora puede interactuar con ella, cuestionarla o reformularla”.
Sin embargo, el impacto no es solo técnico, sino cognitivo. Ana Dolores Vargas advirtió que esta tecnología está cambiando no solo la forma en que los universitarios estudian, sino también cómo piensan y visualizan la información.
En este contexto, la IA se presenta como un catalizador de una nueva manera de aprender, capaz de hacer que los estudiantes piensen de forma más estratégica y profunda, superando la simple ejecución de tareas para enfocarse en lo que realmente importa: aprender a pensar.
¿Cómo la IA puede mejorar realmente el aprendizaje?
La inteligencia artificial es un verdadero aliado del aprendizaje cuando se utiliza como una herramienta para profundizar la comprensión y no solo para acelerar la realización de tareas. En este sentido, Deivy Cordero, coordinador de Innovación Docente y TIC de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), señaló que cuando se emplea correctamente, funciona como un “andamiaje cognitivo”, ya que permite explicar un mismo concepto de distintas maneras, ofrecer ejemplos y proponer casos prácticos que facilitan la compresión. Además, brinda una retroalimentación inmediata, algo que muchas veces no ocurre en las clases tradicionales.

“Es fundamental aprovecharla para formular cuestionamientos que ayuden a clarificar temáticas complejas y para construir casos o problemáticas que contextualicen el conocimiento. De esta manera, los contenidos dejan de ser únicamente teóricos y se acercan a situaciones reales, permitiendo que el estudiante relacione lo aprendido con su entorno y desarrolle una comprensión más significativa”, enfatizó Vargas.
Asimismo, María Alejandra Torres, jefa de la carrera de Pedagogía e Innovación Educativa de la UARM, explicó que la IA puede acompañar distintas etapas del proceso de aprendizaje. Al inicio, puede ayudar a comprender temas complejos mediante explicaciones más simples o ejemplos; posteriormente, sirve para resumir información o elaborar esquemas de estudio. También resulta útil para generar preguntas de práctica, simulaciones de examen y, finalmente, para repasar contenidos y detectar vacíos de conocimiento. Sin embargo, la experta subrayó que la clave está en utilizarla como un apoyo para reforzar el aprendizaje y no como un sustituto del esfuerzo personal.
Otro aspecto relevante es la capacidad de personalización del aprendizaje. De acuerdo con Zurita la IA tiene un gran potencial para adaptarse al ritmo y nivel de cada estudiante, proponiendo ejercicios personalizados y explicaciones con distintos enfoques según las dificultades individuales. Esta característica permite atender la diversidad de estilos y necesidades, incluso en contextos educativos con diferentes recursos o ubicaciones.
¿Cuáles son los usos prácticos de la IA para estudiar mejor?
Uno de los usos más prácticos de la IA es la comprensión progresiva de temas completos. Según Emérito Martínez, un estudiante puede pedir explicaciones adaptadas a diferentes niveles. Por ejemplo, para conceptos de física o matemática, se puede solicitar: “Explícame este concepto como si tuviera 12 años y luego como si fuera un estudiante universitario”. Este enfoque permite escalar la dificultad gradualmente y construir el conocimiento paso a paso.
De manera similar, en áreas como derecho, el estudiante puede subir un texto jurídico y pedir un resumen, una explicación en un lenguaje sencillo y un ejemplo de aplicación real, lo que facilita conectar la teoría con la práctica.
Otro uso consiste en desarrollar la capacidad de análisis sin depender completamente de la IA. Para ello, el experto en inteligencia artificial de EAE Business School recomendó no empezar por el resumen automático. En su lugar, el universitario debe leer primero el texto original, intentar resumirlo por sí mismo y luego pedirle a la IA que genere otro resumen, lo que permite comparar ambas versiones.
“Esto convierte a la IA en una herramienta de contraste y no en un atajo. Además, se le puedo solicitar que identifique argumentos principales, detecte posibles sesgos o genere preguntas críticas, lo que fomenta el pensamiento analítico y evita un aprendizaje superficial”.

La inteligencia artificial también permite mejorar ciertos hábitos de estudio. Puede utilizarse para organizar el tiempo mediante planes de estudio personalizados según fechas de examen, generar preguntas tipo test o tarjetas de memoria para la revisión activa, simular problemas para practicar de manera constante y proporcionar retroalimentación inmediata sobre errores. Estas dinámicas ayudan al estudiante a mantener disciplina y constancia, elementos clave para el rendimiento académico.
De igual manera, la IA puede actuar como tutor de apoyo personalizado cuando el estudiante tiene dificultades en una materia. Se le puede pedir que explique un tema paso a paso, que genere ejercicios progresivos o que identifique en qué parte se encuentra el error. Un ejemplo sería solicitar: “Explícame este problema paso a paso, pero no me des la respuesta final hasta que lo intente”. Este tipo de interacción obliga al estudiante a participar activamente y refuerza el aprendizaje autónomo.
¿Cuáles son las herramientas de IA que pueden potenciar el estudio?
Actualmente, existen múltiples herramientas útiles para los estudiantes. Según Deivy Cordero, algunas funcionan como asistentes conversacionales, otras ayudan a investigar con fuentes confiables, permiten organizar información o mejorar la escritura académica. La tendencia actual es combinar varias para crear un ecosistema digital de aprendizaje personalizado.
Entre las principales herramientas que pueden apoyar el proceso educativo se encuentran:
- ChatGPT: Ideal para explicar conceptos complejos, generar ejemplos, practicar preguntas de examen y simular un tutor conversacional que acompañe el estudio.
- Perplexity AI: Especialmente útil para investigar temas, encontrar fuentes académicas confiables y contrastar información de manera rápida.
- NotebookLM: Ayuda a analizar información, consolidar los contenidos y crear recursos como resúmenes, audios o materiales de apoyo.
- Elicit: Facilita la revisión de literatura científica y la búsqueda de artículos relevantes.
- Consensus: Permite encontrar evidencia científica directamente desde estudios académicos.
- SciSpace: Ayuda a analizar papers complejos y explicarlos de forma más sencilla.
- Notion AI: Permite organizar apuntes, resumir clases y gestionar proyectos académicos, facilitando la planificación del estudio.
- Zappia: Orientada a la organización y gestión del tiempo para optimizar el estudio.
- Grammarly: Enfocado en mejorar la redacción académica, corregir errores gramaticales y ajustar el tono formal de los textos.
- Cloud Cowork: Facilita el trabajo colaborativo en proyectos académicos, permitiendo compartir ideas, desarrollar actividades en grupo y coordinar tareas de manera organizada en entornos digitales.
- Midjourney: Permite generar imágenes mediante inteligencia artificial que pueden utilizarse en presentaciones, infografías o proyectos visuales, ayudando a representar conceptos de forma más clara y creativa.
- Nano Banana: Ofrece apoyo en la creación de prototipos y contenidos creativos, facilitando el desarrollo de ideas innovadoras para trabajos académicos y proyectos interdisciplinarios.
- GitHub Copilot: Brinda asistencia en programación, sugiriendo código, explicando funciones y ayudando a estudiantes de áreas técnicas a desarrollar proyectos de software con mayor eficiencia.
- Adobe Firefly: Permite crear contenido visual como ilustraciones, diseños o elementos gráficos que pueden incorporarse en materiales educativos, presentaciones o recursos didácticos.
- Runway: Facilita la producción y edición de videos con inteligencia artificial, útil para elaborar exposiciones audiovisuales, proyectos multimedia o recursos educativos.
- Stroma: Apoya el desarrollo técnico mediante herramientas de automatización y asistencia en procesos digitales, útil para estudiantes que trabajan en proyectos tecnológicos.
- Cloud Code: Permite desarrollar proyectos en entornos colaborativos en la nube, facilitando el trabajo conjunto y el aprendizaje práctico en programación.
¿Cuáles son los riesgos de confiar ciegamente en la IA?
El uso de la inteligencia artificial también implica una serie de riesgos que pueden afectar tanto el aprendizaje como la calidad del rendimiento académico. Sin duda, uno de los principales problemas es la posibilidad de que estas herramientas comentan errores o incluso inventen información. Ana Dolores Vargas indicó que, para evitarlo, es necesario contrastar lo datos obtenidos, consultar más de una herramienta y verificar las fuentes mediante buscadores académicos.

En esta misma línea, Zurita añadió que es fundamental contrastar la información con bibliografía confiable y materiales de clase, recordando que la IA debe ser un punto de partida y no la fuente final de verdad.
“Es necesario revisar si las respuestas presentan evidencia, detectar incoherencias y no asumir que una redacción fluida garantiza exactitud, ya que la IA puede “alucinar” y generar datos plausibles pero falsos”, resaltó María Alejandra Torres.
Otro riesgo importante es la dependencia excesiva. Según Deivy Cordero, una señal clara aparece cuando el estudiante no puede explicar con sus propias palabras el contenido de sus trabajos, cuando depende de ella incluso para tareas básicas o cuando se limita a copiar y pegar respuestas sin analizarlas. Esta dependencia reduce la participación activa y transforma la herramienta en un sustituto del aprendizaje.
“El uso pasivo de la IA también puede afectar habilidades fundamentales. Recibir respuestas ya elaboradas sin reflexión reduce el esfuerzo cognitivo necesario para el aprendizaje profundo, lo que puede perjudicar la comprensión, la memoria conceptual y el pensamiento crítico a largo plazo”, aseguró el experto de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
¿Cómo usar la IA sin dejar de pensar?
El uso de la inteligencia artificial en la educación no implica renunciar al pensamiento crítico, sino potenciarlo. Según Carlos Campos, la clave está en emplearla como una herramienta que amplíe nuestras capacidades cognitivas y no como un sustituto del análisis propio. Para ello, sugirió:
- Usarla como amplificador mental y no como sustituto de análisis.
- Leer detenidamente las respuestas, evaluando su coherencia y pertinencia.
- Aplicarla en la resolución de problemas complejos, así como en procesos de creatividad e innovación.
- Contextualizar la información y mantener siempre el control sobre el proceso de aprendizaje.
- Formular preguntas cada vez más profundas: pedir explicaciones, contraargumentos, ejemplos aplicados a la realidad peruana o soluciones innovadoras a desafíos locales.
De esa manera, la IA deja de ser un atajo y se convierte en una herramienta de exploración intelectual. Por eso, el verdadero desafío no es evitar su uso, sino aprender a integrarla con criterio, curiosidad y pensamiento crítico, para que complemente —y no reemplace— la capacidad humana de reflexionar y construir conocimiento.
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