Por Renato Cisneros

Es una noche de marzo de 2011. No queda libre una sola de las cuatrocientas butacas del auditorio del bulevar de Asia. En el escenario, Mario Vargas Llosa (quien había recibido el Nobel en Estocolmo solo tres meses atrás) interpreta al rey Shahriar de una adaptación que él mismo había hecho de Las mil y una noches. A su lado –las manos enlazadas por detrás, la cabeza inclinada en gesto de obediencia–, Vanessa Saba le da vida a Sherezada.

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