El regreso de “Aída” al Perú: los secretos de la obra maestra de Verdi que solo se ha podido montar tres veces en Lima
Amor, deber y lealtad a la patria: estrenada en El Cairo hace 154 años y escrita por un Verdi que se negó a visitar Egipto por temor a ser “momificado”, “Aída” es la gran apuesta del Festival Alejandro Granda en el Gran Teatro Nacional.
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Afiche de 1908 para la temporada de “Aída” en la Hippodrome Opera Company de Cleveland, en EE.UU. La historia de Aída y su amante Radamés transcurre en Menfis y Tebas, durante la era faraónica.
La Ópera Khedivial es un recinto construido en 1869, en el centro de El Cairo. Allí, el 24 de diciembre de 1871 se estrenó “Aída”, la nueva ópera del entonces compositor más famoso del mundo: Giuseppe Verdi. Lo curioso es que, años antes, cuando el jedive egipcio Isma’il Pasha le pidió un himno para inaugurar oficialmente el teatro, el italiano rechazó la petición. “No es mi costumbre componer piezas ocasionales”, respondió displicente. El jedive insistió solicitándole una nueva ópera “antigua y egipcia”, prometiéndole una puesta en escena espléndida, pero Verdi siguió sin mostrar interés. Fue solo cuando supo que la dirección de la ópera consideraba reclutar a Richard Wagner, y que los honorarios alcanzaban los 150.000 francos, que el autor de Rigoletto aceptó ponerse a trabajar. Eso sí, se negó a viajar a El Cairo para supervisar el estreno porque, declararía, “temía ser momificado”.
La Ópera Khedivial es un recinto construido en 1869, en el centro de El Cairo. Allí, el 24 de diciembre de 1871 se estrenó “Aída”, la nueva ópera del entonces compositor más famoso del mundo: Giuseppe Verdi. Lo curioso es que, años antes, cuando el jedive egipcio Isma’il Pasha le pidió un himno para inaugurar oficialmente el teatro, el italiano rechazó la petición. “No es mi costumbre componer piezas ocasionales”, respondió displicente. El jedive insistió solicitándole una nueva ópera “antigua y egipcia”, prometiéndole una puesta en escena espléndida, pero Verdi siguió sin mostrar interés. Fue solo cuando supo que la dirección de la ópera consideraba reclutar a Richard Wagner, y que los honorarios alcanzaban los 150.000 francos, que el autor de Rigoletto aceptó ponerse a trabajar. Eso sí, se negó a viajar a El Cairo para supervisar el estreno porque, declararía, “temía ser momificado”.
El maestro Ernesto Palacio, director del Festival Internacional de Ópera Alejandro Granda, intenta entender el desdén inicial del compositor nacido en Busseto, en 1813: “Verdi no era un jovencito, quién sabe si le daba miedo ir hasta El Cairo. No sabemos exactamente cuáles fueron sus motivos, pero en su situación se lo podía permitir. Al final, tenemos una ópera que fue un gran suceso en su momento y lo sigue siendo”, afirma.
En efecto, “Aída” es hoy una de las óperas más representadas del mundo. Su ambientación en el antiguo Egipto, con sus pirámides como telón de fondo, está tan románticamente asociada al país como sucede con la España de Carmen, la China de Turandot o el Japón de Madama Butterfly. Su exotismo, nacionalismo y trágico romance se trenza con la fascinación que ejerce esta cultura sobre Occidente desde que los arqueólogos del siglo XIX desenterraran los primeros monumentos, tradujeran la escritura jeroglífica y, cómo no, saquearan parte de los tesoros de los ricos faraones.
“Egipto siempre me ha fascinado. He estado en varios sitios arqueológicos, aunque no entré a la pirámide porque me vinieron escalofríos”, confiesa el maestro Palacio, para quien llevar “Aída” a escena supone un equilibrio entre espectacularidad escénica y profundidad dramática. Para el festival, se trata de duplicar una apuesta que inició hace 18 años. Serán solo tres fechas en el Gran Teatro Nacional, con un elenco encabezado por la soprano española Yolanda Auyanet y el tenor italiano Ivan Magrì.
Verdi se negó a viajar a El Cairo para supervisar el estreno.
/ Transcendental Graphics
Tan pocas veces “Aída”
La última vez que se llevó a escena “Aída” en nuestro medio fue en el 2002, en la huaca Pucllana. Y dándole más atrás al calendario, Palacio recuerda haberla visto en el Teatro Municipal muy joven. “Era una compañía italiana, que pasaba por Lima. Hicieron varias óperas y yo vi ‘Aída’ y ‘Lucia di Lammermoor’”. Su recuerdo es difuso, pues tenía entonces 15 años. Apelamos al archivo del diario para recuperar ese estreno, un 6 de julio de 1962. Era una visita de la Compañía Lírica Italiana, con el tenor Antonio Annaloro y la soprano Lucía Serafini. El redactor de El Comercio que asistió criticó su discreto movimiento escénico y la pobreza de sus decorados. Además de las obras que recuerda Palacio, el cartel sumaba Turandot y Rigoletto.
Así, esta será la tercera “Aída” que se presente en Lima en 64 años, lo que habla de la dificultad de llevar a la escena local esta monumental obra. “Supone un gran esfuerzo –enfatiza Palacio–. Nosotros estamos gastando más de lo que hemos invertido en todas las otras producciones, porque se necesita una escenografía importante, hay mucha más gente en el coro y presencia de bailarines”, comenta el actual director artístico del prestigioso Rossini Opera Festival de Pesaro. Es lo que se merece “Aída”.
Además…
A saber
Las funciones de “Aída” se realizarán el 17 de mayo a las 5 p.m., y los días 20 y 22 de mayo a las 7:30 p.m. en el Gran Teatro Nacional, en San Borja. Entradas en Teleticket.
La ópera será interpretada en italiano con subtítulos en castellano. Dura dos horas y 50 minutos, con un intermedio.