PolíticaEl Comercio estuvo esa noche en el estadio La Bombonera, en Buenos Aires. Era el 17 de marzo de 1971, hace exactamente 55 años, y la cancha de los xeneizes no fue la caja de resonancia de la alegría, se convirtió más bien en el escenario de una tragedia deportiva que el tiempo no ha podido borrar. Y allí, reporteando, como enviados especiales, estaban el redactor Luis Garro y el fotógrafo Luis Laos, ambos de esta casa periodística.
LEE TAMBIÉN: Alberto Gallardo, en el recuerdo: “El Jet” que partió en silencio hace 25 años
El partido, válido por la fase de grupos de la Copa Libertadores, enfrentaba a dos potencias sudamericanas: el campeón argentino Boca Juniors, dirigido por José María Silvero; y el campeón peruano Sporting Cristal, conducido por Sabino “Tano” Bártoli. Se trata de un duelo que definiría el futuro de ambos en el certamen continental.

Lo que empezó como una exhibición de buen fútbol y choques normales dentro del juego terminó por desnaturalizarse bajo la mirada cómplice y errática de un árbitro. El réferi uruguayo Alejandro Otero permitió que el roce físico escalara sin freno desde la mitad del primer tiempo, algo que se tornó más violento en el segundo tiempo.
Sporting Cristal, lejos de amilanarse por el rugido de la tribuna boquense, propuso un fútbol inteligente y atrevido que puso en aprietos los xeneizes en su propia cancha, cancha que además, por violencia de sus hinchas, estaba entonces inhabilitada para jugar el torneo local, pero la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) la dejó abierta para la Copa Libertadores.
SEPA ADEMÁS: Sporting Cristal 1955: hace 70 años comenzó la era del club cervecero en el Rímac
BOCA-CRISTAL: RUGIDO DE GOLES Y PRELUDIO DE CAOS
A los 17 minutos del primer tiempo, el silencio se apoderó de La Bombonera cuando el chiclayano Juan Orbegozo, tras un servicio preciso de José del Castillo, batió al portero argentino Rubén Omar Sánchez que había salido a quitarle el ángulo de tiro. Así se abrió el marcador.

La respuesta de Boca fue furibunda: ante una defensa cervecera algo dubitativa, el “Conejo” Tarabini puso en aprietos a los volantes de marca y defensas cerveceros. En dos jugadas rápidas, entre los minutos 22 y 24 de la primera parte, los xeneizes Jorge Antonio Coch y Ángel Clemente Rojas dieron vuelta al marcador. 2 a 1.
Entonces, los celestes reaccionaron y se convirtieron en un equipo más concentrado y compacto. El cerebral Ramón Mifflin empezó a tener el control del balón; su seguridad contagió a todo el equipo y con el paso de los minutos ya era la pieza clave de siempre.
MIRA TAMBIÉN: El fanático que guarda la primera camiseta de Cristal de 1956 en homenaje a su padre y su abuelo
La parte final del primer tiempo y los primeros minutos del segundo fueron muy equilibrados, con ataques organizados de ambos conjuntos. El balón iba y venía del lado peruano y argentino; Luis Rubiños, el portero de Cristal vio chocar la pelota en el travesaño, y Alberto Gallardo provocaba avances peligrosos, pero no podía anotar en el arco de Sánchez.

De esta forma, la defensa liderada por Orlando “Chito” De la Torre y Roberto “Tito” Elías soportó el vendaval xeneize. Hasta que el empate definitivo llegó a los 24 minutos de la etapa complementaria, obra del ariete chinchano Carlos Gonzales Pajuelo, quien había entrado por Orbegozo.
Un centro largo de “Tito” Elías al “Jet” Gallardo, le permitió a este evadir al mediocampista y capitán boquense Rubén Suñé, y luego patear con fuerza al arco; no obstante, el arquero rival supo atajar el remate, aunque dejó el balón dando botes, lo que animó a Gonzales Pajuelo a empalmar y hundir la pelota en la red, ante el estupor del guardameta xeneize. La Bombonera quedó en silencio unos minutos.
LEE ADEMÁS: Iluminando la noche: la histórica primera carrera nocturna del Hipódromo de Monterrico en 1967 | FOTOS INÉDITAS
El 2 a 2 parecía concluyente… Pero allí fue que el fútbol empezó a desaparecer. Un Boca Juniors desesperado por el empate que lo dejaba en mala posición dentro del grupo copero, comenzó un juego fuerte varios minutos antes del final; ese juego fuerte se transformó rápidamente en una especie de “cacería de piernas” que el réferi charrúa Otero no quiso o no supo detener a tiempo.


BOCA-CRISTAL: BATALLA CAMPAL BAJO LOS REFLECTORES
Faltaba prácticamente solo un minuto para el pitazo final cuando estalló el infierno. Un centro al área rimense terminó en una serie de rebotes, hasta que Suñé, el capitán de Boca, le dio una patada terrible a Alfredo Quesada, quien rodó por el césped.
Pese a ello, los xeneizes reclamaron un inexistente penal y los celestes fueron a encarar a Suñé por la brutal patada al “flaco” Quesada. Entonces todo explotó en violencia de ambos bandos, aunque fue evidente que los peruanos repelían el ataque de jugadores, suplentes y espontáneos que se metieron a la cancha (o ya estaban allí).
SEPA TAMBIÉN: El reto de la maratón “Ciudad de Lima” durante El Niño de 1983 | FOTOS INÉDITAS
La Policía local intervino, pero fue inútil. En segundos, el campo se llenó de puñetes, patadas voladoras y una furia ciega que no distinguía entre titulares y suplentes. La gresca fue de una violencia inaudita. Se pudo ver a un costado de la cancha al peruano Carlos Gonzales Pajuelo, el autor del empate, defendiéndose de tres xeneizes que lo rodearon contra una malla. Ninguno pudo golpearlo porque el recio chinchano los mantuvo a raya a punta de patadas chalacas. Los rivales se retiraron con varias costillas adoloridas.
Pero otros no tuvieron misma suerte. Fernando Mellán fue retirado del campo inconsciente, víctima de una golpiza que le causó una conmoción cerebral severa. Debió ser internado en el Hospital Argerich para un control médico estricto. Asimismo, Eloy Campos, quien terminó con el tabique nasal destrozado y el rostro ensangrentado; él debió ser internado en el mismo nosocomio que Mellán.
En la otra orilla, el capitán de Boca, Rubén “El Chapa” Suñé recibió siete puntos de sutura en el pómulo tras un violento cruce con el atlético Gallardo, quien la había propinado un “tacle” que lo llevó al Hospital Santa Lucía.
MIRA ADEMÁS: Nacional vs. Estudiantes 1971: el partido de desempate en Lima que definió la Copa Libertadores | FOTOS
BOCA-CRISTAL: DE LA CANCHA A LA COMISARÍA
El árbitro uruguayo Otero, incapaz de controlar la situación, optó por la medida más drástica de la historia del torneo: expulsó a 19 jugadores, exceptuando únicamente a los porteros Sánchez de Boca Juniors y Rubiños de Sporting Cristal, así como el defensa peruano Julio Meléndez, quien militaba en Boca. Hecho esto, optó por desaparecer del escenario, dejando aún en pleitos a varios jugadores celestes y xeneizes.


Mientras el público atónito observaba cómo la Policía intervenía, los futbolistas, ya calmados, empezaron a ser detenidos, y después conducidos a la comisaría más próxima al estadio “por infracción a los edictos de orden público”. Diez jugadores peruanos y nueve argentinos quedaron encerrados hasta la madrugada del 18 de marzo de 1971, en una comisaría local bonaerense.
En ese violento contexto extrafutbolístico, las repercusiones políticas no tardaron en venir a cuento. Desde Lima, el general Juan Velasco Alvarado, el dictador militar en el poder, envió un “cable de apoyo” a la delegación peruana, destacando la hidalguía con la que defendieron la divisa nacional.
LEE TAMBIÉN: El interescolar de tiro de 1935: la vez en que Lima confió su puntería a los escolares | FOTOS
Por su parte, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF), presidida por el también peruano Teófilo Salinas, suspendió provisionalmente el estadio de La Bombonera ante la gravedad de los incidentes y la falta de garantías.


Algunos jugadores del club Universitario de Deportes, que estaban en Buenos Aires porque iba a jugar también la Copa Libertadores con los equipos argentinos de Boca Juniors y Rosario Central (al igual que Cristal), presenciaron desde las tribunas la grave trifulca.
El delantero uruguayo de la “U”, Luis Jurado dijo que “la desesperación de Boca por quebrar ese empate hizo que sus jugadores apelaran a cualquier arma”. Según Jurado, “en Argentina no se resignan a perder”.
MIRA ADEMÁS: Juegos Bolivarianos 1938: la histórica coronación del Perú como primer campeón continental | FOTOS EXCLUSIVAS
BOCA-CRISTAL: EL DOLOR DE CHITO LA TORRE
Los jugadores cerveceros iban abandonando la comisaría en la tarde del 18 de marzo, pero un poco antes, hacia el mediodía, una noticia golpeó el alma de un integrante del equipo. Fue la peor noticia para Orlando “Chito” De la Torre Castro, y provenía desde Lima: le informaron del fallecimiento de su madre.
Horas después, “Chito” emprendió el regreso al Perú, acompañado por dos compañeros y amigos que no quisieron dejarlo solo en ese momento extremadamente doloroso: Alberto Gallardo y José del Castillo, quienes habían permanecido a su lado durante las últimas horas en la capital argentina.

Así terminó para el recio defensor celeste una jornada que comenzó marcada por los ecos de un partido turbulento y que, al mediodía del 18 de marzo, se transformó en una noticia profundamente triste.
BOCA-CRISTAL: UNA CENA DE PAZ TRAS LA ODISEA
A pesar de la magnitud del escándalo y de las denuncias cruzadas, el fútbol ofreció un epílogo inesperado y conciliador. Ya con los ánimos calmados y enfriados, en la misma comisaría los jugadores reconocieron ante la autoridad todos sus excesos y se disculparon mutuamente, indicando que ese grave incidente no podía, de todas maneras, empañar la amistad entre ambos clubes, y menos entre ambos países.
SEPA TAMBIÉN: Universitario vs. Palmeiras: la histórica victoria crema en Sao Paulo por la Copa Libertadores 1979
Quizás la dolorosa noticia que recibió “Chito” sensibilizó a todos y los hizo reflexionar sobre lo que realmente tiene valor en la vida. Sea como fuese, la revista El Gráfico colaboró activamente para darse una “mesa de confraternidad” entre jugadores peruanos y argentinos, y también entre colegas periodistas de ambos países.

De esta forma, se ambos planteles reunieron en un local del barrio de La Boca. Allí, seguramente entre platos de pasta y copas de vino, los mismos hombres que se habían molido a golpes compartieron una cena de fraternidad. Fue un intento loable por borrar la mancha de una noche que, como dijo el diario “Clarín” de Buenos Aires, fue un “agravio a la cultura”.
LEE ADEMÁS: Perú vs. Paraguay en Lima: revive los históricos partidos de julio 1969 antes de la hazaña en la Bombonera |FOTOS
La gresca de 1971, vista por todo el Perú en vivo y en directo por Panamericana Televisión, con narración de Humberto Martínez Morosini, quedó así sellada como un recordatorio de que, en la pasión desbordada, el fútbol puede perder su espíritu; pero es allí donde debe salir a relucir la nobleza del deportista, que siempre encuentra un camino para retornar de ese lado oscuro.
En esa edición de la Copa Libertadores 1971, el grupo 1, que conformaban peruanos (Cristal y U) y argentinos (Boca y Rosario), acabó con los cremas como líderes con 9 puntos; Rosario Central hizo 7, y Boca y Cristal 4. La “U” clasificó a la siguiente fase. Los tres restantes fueron eliminados.
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.












