EEUUUn portaaviones nuclear estadounidense llegó al Caribe esta semana, mientras que al menos 25 aviones de patrullaje han volado sospechosamente desde febrero cerca de las costas de La Habana y Santiago de Cuba. La presión que está ejerciendo la administración Trump sobre el Gobierno de Cuba es cada vez mayor, mientras la situación en la isla sigue empeorando, con apagones cada vez más largos, alarmante escasez de comida y con una inmensa incertidumbre sobre lo que pasará.
Las especulaciones de una inminente intervención militar no cesan, así como los paralelismos con lo ocurrido en Venezuela en enero pasado cuando Nicolás Maduro fue traicionado por la élite chavista y finalmente entregado a Estados Unidos, que realizó una operación casi quirúrgica para atraparlo y sacarlo de Caracas.
Este tipo de vuelos también se realizaron cerca a las costas iraníes, poco antes de que Trump decidiera atacar al régimen de los ayatolás en marzo, por lo que la tensión está al máximo, sobre todo por el endurecimiento del embargo petrolero y la lluvia de sanciones que se han decretado contra funcionarios de la isla y el conglomerado GAESA, controlado por la cúpula militar cubana.
Si el año pasado, EE.UU. realizó unos pocos vuelos de inteligencia cerca de Cuba, en estos meses se han incrementado ostensiblemente. Según la cadena CNN, en base a información del portal FlightRadar24, desde el 4 de febrero la Armada y la Fuerza Aérea han realizado al menos 25 vuelos utilizando aeronaves de patrullaje especializados en recopilación de inteligencia, como el lRC-135V Rivet Joint y el P-8A Poseidon, y drones de reconocimiento como el MQ-4C Triton.
Pese a que los diálogos entre Washington y La Habana llevan semanas, continúan sin conocerse detalles sobre si hay algún atisbo de negociación o arreglo. Lo que sí es seguro es que el cerco se viene ajustando, sobre todo alrededor del verdadero hombre fuerte del régimen, Raúl Castro, quien pronto cumplirá 95 años. Esta semana, el Departamento de Justicia formalizó cargos penales federales contra el expresidente cubano por su responsabilidad en la muerte de cuatro personas por ordenar el derribo de dos aviones civiles de una ONG en 1996. Algo similar ocurrió con Maduro, quien semanas antes de ser capturo fue imputado por narcotráfico.

“Raúl Castro es quien ha dirigido todo el control interno de la seguridad del Estado. Fidel era el hombre de los discursos, pero Raúl era el organizador del aparato estatal cubano, el administrador histórico, el cerebro. Y él no se va a dejar atrapar como Maduro. De hecho, ya tiene su tumba separada”, señala a El Comercio Luis Francisco Popa, exdiplomático cubano y docente de posgrado de la PUCP.
“La verdadera razón por la que [los cubanos] no tienen electricidad, combustible ni alimentos es porque quienes controlan el país han saqueado miles de millones de dólares”.
MARCO RUBIO, secretario de Estado de EE.UU.
“Cuba no es Venezuela ni Irán. Son tres realidades distintas. En Cuba no se ve una Delcy Rodríguez o alguna fisura al interior del gobierno, por lo menos no entre los principales jerarcas, muchos de los cuales ya son ancianos”, añade.
La transición
No obstante, el personaje que está teniendo relevancia dentro de la dirigencia cubana es el propio nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como ‘El Cangrejo’, quien viene participando en todas las conversaciones con los estadounidenses. De 41 años, es uno de los hombres de confianza del expresidente y fue jefe de seguridad de su abuelo mientras estuvo en el máximo cargo.
Del lado norteamericano, el verdadero artífice de la operación en Cuba es Marco Rubio, el secretario de Estado, exsenador de la Florida e hijo de cubanos, quien va trabajando pública y subterráneamente para conseguir doblarle la mano al régimen castrista. “Trump ha dicho que Cuba es un estado fallido y que será el primer presidente en terminar con el comunismo castrista. Y con él está Marco Rubio, identificado con la diáspora cubana y que se ha tomado esto de manera personal”, expresa Popa.
Aunque Rubio ha dicho que prefiere un arreglo diplomático, y que Estados Unidos busca intenciones certeras de un cambio en la dinámica económica de la isla, también ha señalado que Cuba sigue siendo un riesgo para la seguridad estadounidense y que no hay marcha atrás en sus objetivos.

“Ya tienen un portaaviones cerca, y han enviado estos superdrones que han hecho un bosquejo de toda la isla. Pero las fuerzas armadas cubanas ahora dicen que tienen 300 drones y que tienen un plan, en caso de agresión, de mandarlos contra la base naval de Guantánamo, que es norteamericana, o incluso enviarlos hasta Florida”, asevera el exdiplomático. No obstante, Popa afirma que una incursión estadounidense es poco probable, pero con Donald Trump como protagonista la incertidumbre está servida.
Así, las opciones militares siguen sobre la mesa, mientras la economía cubana se asfixia y va muriendo de inanición.
Kevin Sullivan
Ex subsecretario adjunto para América del Sur del Departamento de Estado de EE.UU., y vicepresidente de la Americas Society/Council of the Americas en Washington
- EE.UU. está ejerciendo más presión sobre Cuba. ¿Cree que está más cerca la posibilidad de una incursión militar?
Yo creo que es una muestra de la impaciencia y la frustración de la administración Trump por la falta de avances en las negociaciones privadas que vienen sosteniendo con representantes del régimen cubano desde hace un tiempo. Yo no veo una acción militar inminente, pero claramente Washington está tomando pasos como para preparar algo, si eventualmente hiciera falta para lograr sus objetivos.
- Se suele hacer el símil con lo ocurrido en Venezuela…
En el caso de Venezuela, el gobierno del presidente Trump trató por un tiempo de lograr sus propósitos a través de negociaciones. Pero después de varios meses llegaron a la conclusión de que con Nicolás Maduro no se podía negociar, entonces armaron la operación para capturarlo. En Cuba estamos ante una dinámica algo parecida, en el que también tenemos negociaciones sin resultados concretos, pero creo que todavía existe una ventana de oportunidad para que el Gobierno de Cuba tome las decisiones. El régimen en Cuba no tiene la misma estructura que el que tenía Venezuela. Y allá, Delcy Rodríguez ha sido capaz de tomar las riendas y Trump se sintió cómodo con la forma en que ella se comunicaba. En el caso de Cuba puede que no haya un actor parecido a Delcy Rodríguez o una autoridad capaz de conducir una negociación exitosa.
- ¿Cómo se enmarca esta necesidad de tener un buen resultado en Cuba, teniendo en cuenta lo que pasa en Irán, donde los diálogos no avanzan?
En el caso de Irán, la administración Trump ha tomado cartas en un tema que es muy difícil de resolver, y sobre todo dentro de un plazo corto. Y ese problema va a estar con nosotros durante un buen tiempo. En cambio, en el caso de Venezuela, que fue anterior a la operación en Irán, el presidente Trump y su equipo tuvieron un triunfo claro y rápido y lograron sus objetivos con una inversión muy acotada de recursos. Ahora, están viendo en Cuba una oportunidad para resolver a un problema, aunque de larga data, pero en el fondo más manejable y con la posibilidad de lograr resultados en un tiempo más corto, por lo menos con resultados positivos preliminares. No será como en Venezuela, donde la operación pudo haber salido más complicada de lo que fue al final, pero ninguna operación militar está exenta de riesgos. Por eso mismo, creo que la administración Trump va a preferir una solución negociada utilizando la presión.
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