Por Oscar García

Desde hace más de un año, Hernán Condori, Cachuca, necesita ayuda para subir a los escenarios y canta sentado. La diabetes, el asma, las secuelas del COVID-19 y una afección pulmonar han reducido la movilidad del veterano rockero, pero no sus ganas de hacer música. Cuando en 2025 notó que perdía la capacidad de caminar por sí solo, sintió que su cuerpo empezaba a cobrarle el precio de una vida intensa. Al principio se preocupó; después encontró una certeza a la cual aferrarse: “Yo no canto con los pies —se dijo—. Yo canto con el pecho, con el corazón”.

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