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Durante un divorcio, los niños pueden sentirse confundidos y vulnerables, lo que puede transformarse en culpa. Ayudarlos a reconocer que no son responsables es clave para su bienestar emocional. (Foto: Freepik)

Durante un divorcio, los niños pueden sentirse confundidos y vulnerables, lo que puede transformarse en culpa. Ayudarlos a reconocer que no son responsables es clave para su bienestar emocional. (Foto: Freepik)

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Durante un divorcio, los niños pueden sentirse confundidos y vulnerables, lo que puede transformarse en culpa. Ayudarlos a reconocer que no son responsables es clave para su bienestar emocional. (Foto: Freepik)
Durante un divorcio, los niños pueden sentirse confundidos y vulnerables, lo que puede transformarse en culpa. Ayudarlos a reconocer que no son responsables es clave para su bienestar emocional. (Foto: Freepik)
Por Milenka Duarte

Para muchos niños, el divorcio no empieza cuando sus padres lo anuncian, sino cuando comienzan a sentir que algo en su entorno e incluso en ellos mismos cambió. Notan los silencios, los gestos tensos y la distancia. Como no siempre comprenden del todo las dinámicas de los adultos, su mente busca explicaciones que los llevan a conclusiones —injustas, pero muy comunes—como “hice algo mal”, “soy un problema” o “si me portara mejor, no pelearían”.