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Aunque la belleza es puramente subjetiva, creo que hay algo muy poderoso en una mirada que transmite alegría, salud y sobre todo descanso. El problema es que, al estar inmersos en un ritmo de vida marcado por el estrés y las pantallas, despertar con ojeras se ha vuelto parte del día a día de muchas personas.
Aunque la belleza es puramente subjetiva, creo que hay algo muy poderoso en una mirada que transmite alegría, salud y sobre todo descanso. El problema es que, al estar inmersos en un ritmo de vida marcado por el estrés y las pantallas, despertar con ojeras se ha vuelto parte del día a día de muchas personas.
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En mi caso, siempre he tenido cierta tendencia a desarrollarlas, por lo que en más de una ocasión me han preguntado si estoy enferma o si no he dormido bien, incluso cuando sí lo había hecho. Por eso, durante muchos años, mi solución fue simple: un buen corrector de ojeras. La verdad es que he probado productos de diferentes presentaciones, texturas, coberturas, marcas, etc.; sin embargo, con el tiempo entendí que taparlas no es lo mismo que tratarlas.
Ahí empezó mi interés por cuidar realmente esa zona, descubriendo que no todas las ojeras son iguales y que lo que le funciona a una persona puede no ser lo más recomendable para uno. Desde mi experiencia, creo que la clave está en identificar qué tipo de ojera tienes y solo así, podrás elegir el tratamiento adecuado y dejar de perder tiempo —y dinero— en productos que prometen mucho, pero no atacan la causa de fondo.
¿Qué son las ojeras?
Las ojeras son alteraciones del color y la apariencia de la piel en el párpado inferior. Como explicó Antuaneth Sobrino, dermatóloga del Centro Bienestar Auna a Somos, pueden verse más oscuras, hundidas o inflamadas, e incluso, presentarse acompañadas de bolsas.
Para entender por qué aparecen, primero hay que tener en cuenta que, la piel de esta zona es especialmente delicada. Según la dermatóloga Shilpi Khetarpal, de Cleveland Clinic, es hasta cinco veces más fina que la del resto del rostro (0.5 mm aproximadamente), lo que facilita la visibilidad de los vasos sanguíneos o la pigmentación. Además, al contar con menos glándulas sebáceas y un soporte estructural más débil, es más propensa a la deshidratación, lo que acelera la aparición de signos de fatiga y envejecimiento.
Asimismo, su aspecto depende de múltiples factores. Como señaló María Luisa Téllez, dermatóloga de la Clínica Ricardo Palma, influyen:
- La genética.
- La falta de sueño
- El envejecimiento.
- La deshidratación.
- Las alergias.
- La exposición solar prolongada.
- El uso excesivo de pantallas.
- La mala circulación sanguínea.
- La mala alimentación.
- El estrés.
“Contrario a lo que muchas personas creen, en la mayoría de casos, las ojeras son completamente normales y responden al estilo de vida o a las características propias de cada individuo. Sin embargo, si aparecen de forma repentina o muy marcadas, también pueden estar relacionadas con problemas como anemia o alternaciones tiroideas, por lo que conviene prestar atención”, precisó la doctora Sobrino.
¿Qué tipo de ojeras existen y cómo tratarlas?
Ojeras pigmentadas
Las ojeras pigmentadas son aquellas que tienen una tonalidad marrón o incluso negra, ya que son causadas por la producción excesiva de melanina (hipercromía idiopática). De acuerdo con la dermatóloga, son más frecuentes en personas con tonos de piel más oscuros y, en muchos casos tienen un componente genético.
No obstante, también pueden aparecer por exposición solar, frotación de los ojos constante, alergias, cambios hormonales (como el embarazo) e inflamación previa en la piel.

¿Qué ingredientes ayudan a aclararlas?:
Para mejorar su apariencia, se recomiendan cremas con activos despigmentantes como:
- Vitamina C.
- Ácido kójico.
- Arbutina.
- Niacinamida.
- Hidroquinona.
- Ácido azelaico.
- Retinoides.
“Cabe recalcar que para que el producto sea realmente eficaz, se debe considerar no solo la coloración, sino también el tipo y resistencia de la piel, ya que muchas de estas sustancias son irritativas. Si no se usan correctamente pueden causar el efecto contrario: más manchas por inflamación. Además, el uso diario del protector solar es clave para evitar que la pigmentación empeore”, advirtió la doctora María Luisa Téllez.
De igual manera, cuando las cremas no son suficientes, existen algunas opciones médicas que actúan directamente sobre el pigmento. Los dermatólogos destacan tres soluciones principales: los peelings químicos, que ayudan a eliminar las capas superficiales de piel pigmentada; los láseres —como el de colorante pulsado o el de diodo—, que reducen la pigmentación acumulada; y la mesoterapia, consistente en inyecciones de sustancias despigmentantes puras o combinadas.
Ojeras vasculares
Según la dermatóloga Antuaneth Sobrino, las ojeras vasculares surgen debido a la delgadez de la piel, que deja traslucir los vasos sanguíneos y una microcirculación deficiente, creando ese característico tono azulado o violáceo. Factores como el estrés, la falta de sueño, el alcohol y el tabaquismo agravan esta condición al comprometer la circulación y acelerar el envejecimiento cutáneo.
¿Cómo reducirlas?:
El tratamiento suele enfocarse en mejorar la circulación y fortalecer la piel:
- Cremas con cafeína, retinol o vitamina K, que ayudan a activar la circulación.
- Péptidos o ácido tranexámico, que mejoran la calidad de la piel.
- Láser vascular (Nd:YAG) o luz pulsada (IPL), para disminuir la visibilidad de los vasos.
- Rellenos con ácido hialurónico, que engrosan la piel y reducen el aspecto hundido.
“La aplicación de compresas o cucharas frías, puede ayudar a contraer los vasos sanguíneos dilatados, reduciendo la apariencia de ojeras vasculares. Igualmente, las bolsas de té frío pueden favorecer la circulación gracias a la cafeína y los antioxidantes que contienen”, indicó la doctora Khetarpal:
Ojeras estructurales o hundidas
Este tipo de ojeras no tienen que ver tanto con el color, sino con la forma del rostro. Como refirió Téllez, aparecen cuando se forma un surco que va desde el lagrimal hacia la mejilla, generando una sombra que da aspecto de cansancio, incluso si has dormido bien.
“Estas ojeras pueden deberse a la genética, ya que algunas personas tienen la cuenca ocular más profunda, así como también por la pérdida de grasa en la zona periocular. La disminución de colágenos y elastina, al igual que la deshidratación o el cansancio pueden atenuar el hundimiento”.
¿Cómo se pueden mejorar?:
A diferencia de otros tipos de ojeras, en estos casos las cremas si bien pueden mejorar la hidratación o la textura de la piel, no pueden rellenar el volumen perdido ni modificar la anatomía del rostro.
Por eso, cuando el hundimiento es evidente, como subrayó la experta de la Clínica Ricardo Palma, es necesario recurrir a ciertos tratamientos dermatológicos que puedan contrarrestar esta apariencia. Entre los más utilizados se encuentran:
- Ácido hialurónico: Ayuda a restaurar el volumen perdido.
- Bioestimuladores de colágeno: Mejoran la firmeza y calidad de la piel.
- Lipofilling: Utiliza grasa propia para rellenar la zona, con resultados más duraderos.
- Láser: Mejora la textura de la piel y el aspecto general.

No obstante, no todas las personas son candidatas para estos procedimientos. Por ejemplo, el uso de ácido hialurónico no se recomienda si existen bolsas de grasa marcadas o retención de líquidos en la zona. Por esta razón, es clave una evaluación previa con un dermatólogo para elegir la opción más adecuada, aseguró Antuaneth Sobrino.
¿Cómo puedo identificar mi tipo de ojera?
Antes de invertir en cremas o tratamientos, es importante identificar qué tipo de ojera tenemos, ya que esto puede marcar la diferencia entre gastar en algo que no funciona o elegir el tratamiento ideal desde el inicio.
Para la doctora Sobrino, es indispensable observar dos características básicas: el color y la forma. Para lograrlo, debemos seguir estos pasos:
- Mírate: Hazlo frente al espejo y, de preferencia, con luz natural. Esto te permitirá ver el tono real de la piel sin distorsiones.
- Prueba de estiramiento: Estira suavemente la piel del párpado inferior y fíjate en lo que ocurre. Si el color se atenúa o cambia, probablemente se trata de una ojera vascular. En cambio, si el tono marrón permanece igual, es más probable que sea pigmentada.
- Observa la forma y las sombras: No todos se trata del color. También importa la estructura. Si notas un hundimiento o surco que genera sombra (especialmente según la luz), estás ante una ojera estructural. Mientras que, si ves hinchazón o bolsas, sobre todo al despertar, puede ser una ojera edematosa.
- Identifica cuándo se notan más: El momento del día también es un elemento clave, ya que si son más marcadas en la mañana, pueden ser edematosas; y si son más visibles tras el estrés o la falta de sueño, suelen ser vasculares.
“Es importante tener en cuenta que se pueden tener más de dos tipos de ojera a la vez. Muchas personas presentan lo que se conoce como ojeras mixtas, es decir, una combinación de dos o más tipos (por ejemplo, pigmentación + hundimiento). En estos casos, el abordaje no es único: se necesita combinar tratamientos según cada causa”, sostuvo la dermatóloga del Centro Bienestar Auna.
Lo que estás haciendo mal (y por qué nada te funciona)
Si sientes que has probado de todo y tus ojeras siguen ahí, la doctora Shilpi Khetarpal advirtió que el problema no siempre es el producto, sino algunos errores muy comunes que casi todos cometemos sin darnos cuenta.
Tratar todas las ojeras como si fueran iguales:
Uno de los errores más frecuentes es usar cualquier contorno de ojos sin saber qué tipo de ojera tienes. No es lo mismo una ojera pigmentada que una vascular o hundida, por lo que usar el producto equivocado solo hace que pierdas tiempo y dinero.
Esperar resultados rápidos:
Aunque los productos prometan cambios en pocos días, la mayoría de cremas solo actúan a nivel superficial. Pueden hidratar o mejorar ligeramente la apariencia, pero si tus ojeras tienen un origen más profundo —como genética, estructura facial o vasos sanguíneos visibles—, su efecto será limitado.
“Los efectos reales de un tratamiento adecuado comienzan a percibirse entre la segunda y cuarta semana. Mientras que la hidratación y la reducción de la inflamación son visibles rápidamente, la disminución del pigmento es un proceso más lento que depende de su profundidad”, precisó María Luisa Téllez.

Usar demasiados productos:
Aplicar varias cremas a la vez o elegir fórmulas excesivamente potentes puede desencadenar dermatitis o irritaciones. Esto es contraproducente, ya que la inflamación en esa zona suele derivar en un mayor oscurecimiento.
Frotarse los ojos constantemente:
Aunque parece un hábito inofensivo, puede irritar la piel y oscurecer aún más la zona. También puede favorecer la inflamación y empeorar la apariencia de las ojeras con el tiempo.
Cómo elegir un contorno de ojos que sí te funcione
- Fíjate en los activos no en la marca: Cada tipo de ojera necesita ingredientes distintos. Si no eliges el activo correcto, es muy probable que no veas resultados.
- La textura sí importa: Los contornos más ligeros, como geles o sérums, suelen penetrar mejor en la piel que las cremas pesadas. Esto es clave porque la piel del contorno de ojos es más fina y delicada.
- De menos a más: La clave está en la adaptación. Debes aplicar concentraciones mínimas al principio y subir la intensidad de forma gradual, evitando combinar demasiados ingredientes que puedan irritar la zona.
- Evita estos ingredientes: Para evitar irritaciones en la zona, los contornos de ojos no deben contener fragancias o bases alcohólicas. Además, debes asegurarte de que el producto esté dermatológicamente testeado.
- Considera el aplicador: Muchos contornos incluyen aplicadores de mental o de jade, los cuales facilitan la distribución del producto, dan un efecto refrescante y pueden ayudar a desinflamar ligeramente. Aunque no son indispensables, sí son un plus importante.
“No solo importa qué producto usas, sino también cómo lo aplicas. Usa una cantidad del tamaño de un grano de arroz y aplícalo con el dedo anular, a toquecitos suaves sobre el hueso orbital (alrededor del ojo y la ceja), evitando el párpado móvil y la línea de las pestañas para prevenir irritaciones. Hazlo desde la zona interna hacia afuera y repítelo mañana y noche, después de la limpieza”, detalló la doctora Sobrino.
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