Por Pierina Denegri Davies

Hay sorpresas que esperan en los lugares menos pensados. En el sótano del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en plena avenida Arenales, se esconde un serpentario que pocos imaginan: un espacio donde conviven especies fascinantes bajo el cuidado de universitarios y científicos, y que desde hace apenas un par de semanas ha vuelto a abrir sus puertas al público. La propuesta es tan inusual como atractiva: recorridos guiados, curiosos y completos, que no solo invitan a quedarse más tiempo del previsto, sino también a salir con ganas de volver o, al menos, de contarle a alguien más que este lugar existe.

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