

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Durante años, la diabetes tipo 1 fue la forma más habitual de esta enfermedad durante la infancia y la adolescencia. Pero este panorama está cambiando: la diabetes tipo 2, tradicionalmente asociada a los adultos, está aumentando dentro de la población pediátrica, un escenario especialmente preocupante porque puede avanzar de manera progresiva sin ser detectada durante sus primeras etapas.
Durante años, la diabetes tipo 1 fue la forma más habitual de esta enfermedad durante la infancia y la adolescencia. Pero este panorama está cambiando: la diabetes tipo 2, tradicionalmente asociada a los adultos, está aumentando dentro de la población pediátrica, un escenario especialmente preocupante porque puede avanzar de manera progresiva sin ser detectada durante sus primeras etapas.
Aunque todavía es menos frecuente que en los adultos, su incremento en las últimas décadas es significativo. El estudio SEARCH, realizado en Estados Unidos, encontró que la incidencia en menores de 20 años pasó de 9 casos por cada 100 mil personas-año en 2002-2003 a 17,9 en 2017-2018, prácticamente el doble. A nivel mundial, se estima que en 2021 se diagnosticaron alrededor de 41.600 nuevos casos de diabetes tipo 2 en menores de 20 años.
En el Perú todavía no se cuentan con datos precisos de prevalencia, pero información de centros especializados como el Instituto Nacional de Salud del Niño muestra que la diabetes tipo 2 representa el 9,2% de todos los casos de diabetes atendidos en menores.
“Este escenario guarda especial relación con el incremento del sobrepeso y la obesidad infantil y obliga a prestar atención a una enfermedad que ya no debe considerarse únicamente propia de los adultos”, destacó la doctora Dayana Barreto, endocrinóloga de Centro Médico Mapfre a Somos.
¿Por qué la diabetes tipo 2 puede aparecer en niños y adolescentes?
La diabetes tipo 2 se presenta con mayor frecuencia a partir de la pubertad y durante la adolescencia, sobre todo en niños mayores de 10 años. “Esta etapa es especialmente vulnerable porque coinciden varios factores”, explicó el endocrinólogo Carlos Guerreros, de Clínica Internacional.
Uno de estos factores son los cambios hormonales propios de la pubertad, los cuales generan naturalmente una mayor resistencia a la insulina. Durante esta etapa, las hormonas del crecimiento y otras propias del desarrollo hacen que los tejidos respondan un poco menos a la insulina. Aunque se trata de un fenómeno normal y transitorio que el organismo compensa haciendo que el páncreas produzca más insulina para mantener la glucosa en niveles normales, el problema aparece cuando esta resistencia se suma a otros factores de riesgo. En ese contexto, el páncreas puede tener que trabajar cada vez más hasta que ya no consigue producir suficiente insulina para cubrir las necesidades del organismo. Como consecuencia, la glucosa comienza a elevarse y puede aparecer la diabetes tipo 2.

A esto pueden sumarse hábitos menos saludables, como una menor actividad física, alteraciones del sueño o una alimentación con alto consumo de bebidas azucaradas, productos ultraprocesados, dulces, harinas refinadas y alimentos de alta densidad calórica, junto con una baja ingesta de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Este patrón puede favorecer el aumento de peso y empeorar la resistencia a la insulina.
Y es que el aumento de la obesidad infantil es, precisamente, uno de los principales factores que explica por qué se están observando cada vez más casos de diabetes tipo 2 a edades tempranas. Sin embargo, como recalcó el doctor Guerreros, obesidad no significa necesariamente diabetes y tener un peso normal tampoco elimina por completo el riesgo. Al final, la distribución de la grasa corporal, otros factores metabólicos, la genética y los antecedentes familiares también influyen.
“Tener un padre con diabetes aumenta en alrededor del 40 % el riesgo de desarrollar diabetes; si son los dos padres, el riesgo asciende al 70 %.”, indicó Marielle Horruitiner, docente de la carrera de Medicina Humana de la Universidad Científica del Sur.
Asimismo, pueden influir factores que no dependen directamente del estilo de vida, como haber estado expuesto a diabetes gestacional durante el embarazo, haber nacido con bajo peso o de manera prematura, así como presentar condiciones asociadas a la resistencia a la insulina, entre ellas el síndrome ovárico metabólico poliendocrino o el síndrome metabólico.
Por ello, para la doctora Dayana Barreto, más que hablar de una causa aislada, es importante evaluar el conjunto de factores de riesgo de cada niño o adolescente.
¿Cómo puedes detectarla en tu hijo?
No toda diabetes diagnosticada durante la infancia o la adolescencia es necesariamente de tipo 1, por lo que reconocer cómo puede manifestarse la tipo 2 es importante para no pasarla por alto.
En la diabetes tipo 1, el sistema inmunitario destruye las células del páncreas encargadas de producir insulina, por lo que el organismo llega a producir muy poca o ninguna y su administración se convierte en parte fundamental del tratamiento. En la tipo 2, en cambio, el organismo inicialmente produce insulina, pero no logra utilizarla adecuadamente debido a la resistencia a esta hormona y, con el tiempo, también puede disminuir su producción.
Además, el problema es que la diabetes tipo 2 puede avanzar durante un tiempo sin provocar síntomas evidentes. Sin embargo, cuando aparecen señales, un niño o adolescente puede presentar mucha sed, orinar con frecuencia, tener más hambre de lo habitual, cansancio, visión borrosa o pérdida de peso inexplicable, detalló la doctora Genon Wicina, pediatra de Cleveland Clinic.

También pueden aparecer signos asociados a la resistencia a la insulina, como zonas de piel más oscura y engrosada, especialmente en el cuello, las axilas o la ingle, lo que se conoce como acantosis nigricans.
Por eso, la ausencia de síntomas no significa necesariamente que la enfermedad no esté presente. “En niños con factores de riesgo no debemos esperar necesariamente a que aparezcan las señales para hacer una evaluación”, enfatizó el doctor Guerreros.
¿Tu hijo necesita una evaluación para descartar diabetes tipo 2?
Como la diabetes tipo 2 es una enfermedad que puede desarrollarse sin síntomas evidentes, la evaluación no debería depender únicamente de que el niño o el adolescente presente señales de alerta. Según Rosa Luján, médico endocrinóloga de Sanitas Consultorios Médicos, las recomendaciones de la American Diabetes Association (ADA) 2026 plantean realizar un tamizaje basado en el riesgo desde el inicio de la pubertad o desde los 10 años, en niños o adolescentes con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior al percentil 85 para su edad y sexo y, además, con al menos un factor de riesgo.
Si el resultado es normal, el tamizaje debe repetirse periódicamente y con mayor frecuencia si aumenta el IMC o empeora el perfil de factores de riesgo. En niños con un riesgo muy elevado, la evaluación incluso puede considerarse antes de los 10 años.
“Cuando existe sospecha, pueden utilizarse diferentes pruebas para evaluar los niveles de glucosa: la glucosa plasmática en ayunas, la prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG) con 75 gramos o la hemoglobina glicosilada (HbA1c)”, mencionó la endocrinóloga.
| Categoría | Glucosa en ayunas | Glucosa a las 2 h en PTOG 75 g | HbA1c |
|---|---|---|---|
| Normal | <100 mg/dL | <140 mg/dL | <5,7 % |
| Prediabetes | 100–125 mg/dL | 140–199 mg/dL | 5,7–6,4 % |
| Diabetes | ≥126 mg/dL | ≥200 mg/dL | ≥6,5 % |
Una glucosa casual de ≥200 mg/dL, acompañada de síntomas compatibles también puede cumplir el criterio de diagnóstico de diabetes. En niños y adolescentes en quienes se está considerando la diabetes tipo 2, además, la ADA recomienda evaluar autoanticuerpos pancreáticos para descartar que en realidad se trate de una diabetes tipo 1 autoinmune.
¿Tu hijo fue diagnosticado con diabetes tipo 2? Así es el tratamiento
Los cambios en el estilo de vida son la piedra angular del tratamiento. La alimentación, la actividad física y otros hábitos deben trabajarse desde el inicio y adaptarse a las características de cada paciente.
“En algunos niños puede darse un periodo para evaluar la respuesta a estas medidas. Sin embargo, si al cabo de uno o dos meses la glucosa se mantiene elevada, se debe agregar medicación oral de acuerdo con las características individuales de cada menor”, sostuvo Marielle Horruitiner.
Cuando se requiere tratamiento farmacológico, existen diferentes opciones que actúan sobre distintos mecanismos relacionados con el control de la glucosa. Entre ellas se encuentra la metformina, que mejora la sensibilidad a la insulina; los inhibidores del receptor SGLT-2, que actúan en el riñón, y los análogos de GLP-1, que intervienen en mecanismos relacionados con las hormonas intestinales.
En algunos casos, la insulina puede ser necesaria desde el diagnóstico y debe utilizarse cuando el paciente lo requiere. No obstante, los medicamentos no reemplazan los cambios en el estilo de vida. Como subrayó Horruitiner, si estos no se incorporan, incluso el fármaco más adecuado puede no alcanzar los resultados esperados.
¿Por qué la diabetes tipo 2 no debe considerarse una enfermedad leve?
Contrario a lo que podría pensarse, la diabetes tipo 2 de inicio juvenil puede ser más agresiva metabólicamente que la que aparece en la adultez. De acuerdo con el doctor Carlos Guerreros, esto se debe a que la función de las células beta del páncreas puede deteriorarse con mayor rapidez, por lo que algunos pacientes necesitan intensificar el tratamiento en pocos años.

Por ello, si la enfermedad comienza de manera precoz, y no se actúa adecuadamente desde el principio, la doctora Luján advirtió que el daño a largo plazo puede ser significativo, llegando a afectar prácticamente todos los órganos y sistemas del organismo, entre ellos:
Riñón:
- Albuminuria.
- Enfermedad renal diabética.
- Disminución progresiva del filtrado glomerular.
Ojos:
- Retinopatía diabética.
- Edema macular.
- Deterioro visual.
Sistema nervioso
- Neuropatía periférica.
- Dolor, parestesias o pérdida de sensibilidad.
- Neuropatía autonómica.
Sistema cardiovascular
- Hipertensión.
- Dislipidemia.
- Rigidez arterial precoz.
- Cardiopatía, accidente cerebrovascular y enfermedad vascular prematura en la adultez.
Hígado
- Enfermedad hepática esteatósica.
- Esteatohepatitis y fibrosis.
Salud reproductiva y mental
- Síndrome de ovario poliquístico.
- Embarazos de alto riesgo.
- Depresión, ansiedad, trastornos de conducta alimentaria y estigma.
Así reduces el riesgo de diabetes tipo 2 en tu hijo
La prevención no debería convertirse en una responsabilidad puesta sobre el niño. Para el doctor Guerreros, más que pedirle que baje de peso o prohibir determinados alimentos, la recomendación es construir hábitos saludables que involucren a toda la familia.
- Priorizar el agua en lugar de las bebidas azucaradas y reducir su consumo habitual.
- Ofrecer frutas y verduras con frecuencia e incluir legumbres y alimentos poco procesados en la alimentación familiar.
- Limitar los ultraprocesados, especialmente aquellos con alto contenido de azúcar y calorías.
- Promover actividad física todos los días, evitando que el tiempo sedentario ocupe gran parte de la rutina.
- Cuidar el sueño y procurar horarios adecuados de descanso.
- Evitar que la comida o el peso sean motivo de culpa. No es necesario hablar de alimentos “buenos” o “malos” ni hacer comentarios negativos sobre el cuerpo del niño.
Al final, dar el ejemplo en casa es la clave. Si toda la familia come de manera equilibrada, se mueve más, duerme adecuadamente y mantiene una relación saludable con la comida, los cambios no se perciben como un castigo dirigido al niño. Lo más importante es estar alertas y tomar acción. Si tu hijo tiene factores de riesgo, la evaluación médica debe realizarse anualmente, de lo contrario, el tamizaje puede repetirse cada 2 o 3 años.
- Doctor Enrique Gil: De operar bebés antes de nacer a llevar la cirugía fetal peruana al mundo
- ¿Por qué todavía incomoda que una mujer mayor se enamore de un hombre más joven?
- Caldo de huesos, ¿realmente tiene los beneficios que promete?
- ¿Adiós al desodorante? Lo que dice la ciencia sobre la piedra de alumbre, la alternativa natural que cada vez tiene más adeptos
- ¿Se puede ser amigo de un ex? Las señales que revelan si ya superaste la ruptura
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.













