Mucho ojo: A niño revuelto

Por Fernando Vivas

Gracias a los blogs del Morsa y Desde el Tercer Piso y a "La ventana indiscreta", cuyo reportero Marco Sifuentes siguió sus pistas con buen olfato, ahora sabemos que Abraham Levy, improvisado meteorólogo del fujimontesinismo, se la pasó durante la primavera del 2006 y los inicios del verano del 2007 difundiendo alarmantes pronósticos sobre un tremendo Niño que nos iba a devastar con sus llantos.

Pues estamos en otoño y podemos decir, sin saber de clima un comino, que El Niño no lloriqueó y podemos sospechar, aunque en esto de pronosticar desastres todo es relativo, que Levy, por decirlo de alguna manera, jugó a la bolsa con tan grave asunto. Miles de cálculos de inversión y de oportunidades políticas se echaron a andar ante los malos augurios: Luis Giampietri se erigió en el líder de la prevención y coló al fujimorista Alberto Pandolfi al Consejo de Ministros; el Ministerio de Vivienda (ojo que Levy apoyó la campaña del Apra asesorando a su amigo Hernán Garrido Lecca) pagó una consultoría de unos 10.000 soles a su empresa Infoclima@ y casi gana una licitación de más de 400 mil soles, si no fuera por que la evidencia de que no había Niño alguno hizo cancelar el concurso.

¿Cómo así tenemos que volver a sufrir a este advenedizo de la TV, que se coló en la América de los Crousillat con su airecillos de docto en lo más genérico que hay, el tiempo, y acabó acompañando a Álamo Pérez Luna a su infame entrevista con Fujimori y Montesinos?

Porque, entre tanto figuretti divertido e inofensivo, se cuelan los que tienen una vocación de ligarse al poder para pescar, en este caso, en Niño revuelto.

Corrección
Ayer, en mi artículo "Jorgito murió hace rato" (página A4) dije que Jorge del Castillo filtró las declaraciones juradas de Montesinos. Error. La primicia fue de Rossana Cueva en el "Contrapunto" de 1997. Lo que hizo Del Castillo, gracias a una valiente cuñada empleada del Banco Wiese, fue entregar al diario "Liberación", dirigido por César Hildebrandt en el 2000, pruebas sobre las cuentas millonarias del ladrón.