Jueves, 22 de marzo de 2007
Buscan los restos de uno de los últimos hijos de Huayna Cápac


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Crónica 4 LINAJE INCA. La arqueóloga María del Carmen Martín Rubio dice conocer la tumba del príncipe Paullo Inca, hermano de Huáscar y Atahualpa



Por Renzo Guerrero, corresponsal regional

Cuentan las crónicas que el príncipe Paullo Inca, hijo de Huayna Cápac y hermano de Huáscar, Atahualpa y Manco Inca, se vendió a los españoles. Que lo hizo por dinero y poder. Que odiaba a su hermano Manco y su sangrienta revolución. En pocas palabras, que era un traidor. Algunos, en su defensa, señalaron que se alió con los conquistadores solo para proteger a su pueblo. La arqueóloga española María del Carmen Martín Rubio respalda esta última versión y, para que no quede duda, agrega que Paullo era un buen hombre, un pacifista. Después de varios años de investigación cree que lo conoce, que sabe mucho de él, tanto, que ha llegado al Cusco para encontrar su tumba, la misma que estaría debajo del altar de la iglesia de San Cristóbal.

"Estoy un 95% segura de que el príncipe Paullo Inca y su familia están enterrados en este lugar. No obstante, puede que la historia me juegue una mala pasada, aunque por los estudios que hemos realizados sé que está aquí", sostiene la doctora mientras dibuja la silueta de un cuerpo sobre la alfombra roja que decora el frontis de la concurrida iglesia.

Su hipótesis se sustenta en la serie de documentos que ha analizado ya sea en Madrid, Lima y Cusco. Entre ellos, sostiene la experta, el que más destaca por lo que revela es uno que encontró en el Archivo de Protocolo de Madrid, en el que el nieto de Paullo Inca, Carlos Melchor Inca, precisaba que "cuando muera que se le entierre en España, pero cuando se pueda se le traslade al templo de San Cristóbal en Cusco, donde están enterrados su abuelo y sus antepasados".

Asimismo, sostiene la arqueóloga, existen otros escritos bibliográficos que respaldan su posición, y que demuestran que Paullo fue enterrado en la propia ermita que mandó a construir en las faldas del cerro Sacsahuamán, lo que hoy se conoce como la iglesia San Cristóbal.

Asegura que para sus funerales, de eso ya hace 459 años, hubo dos ceremonias: una que respetaba los rituales incas y la otra los católicos.

LOS PERMISOS
Las investigaciones comenzarían en los próximos días. Si bien ya cuentan con el permiso del arzobispado cusqueño, aún falta el visto bueno del Instituto Nacional de Cultural (INC). Sin ello no pueden trabajar. Además, están a la espera de que arribe al Cusco la máquina detectora de anomalías y restos humanos, la misma que se pasará --siempre y cuando estén los papeles en regla-- por la zona donde supuestamente se encuentra Paullo Inca y su familia. Una vez que se descubra que sí hay indicios suficientes para determinar que en ese lugar reposan cuerpos, se iniciarían las excavaciones.

Haciendo referencia a la importancia de este príncipe en el mundo incaico, Martín Rubio, visiblemente emocionada, mencionó que la historia de Paullo Inca no se ha contado del todo bien, y este descubrimiento serviría para reivindicar su nombre. A decir de ella --y sus estudios--, el descendiente de Huayna Cápac lo único que pretendía era evitar que su pueblo siguiera muriendo por culpa de la revolución.

PARA RECORDAR
El reconocido historiador Raúl Porras Barrenechea refiere, en su estudio "Oro y Leyenda del Perú", que el antiguo cronista Pedro Cieza de León contaba que, en una oportunidad, el príncipe Paullo Inca comentó: "Si todo el tesoro de huacas, templos y enterramientos se juntase, lo sacado por los españoles haría tan poco, como lo haría una gota de agua sacada de una vasija".





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