Medio ambiente: Autoridad pero con profesionalismo

Quién está a la cabeza

"La solución no está en crear súper ministerios ni un súper OPD, sino en dotar a las instituciones de personal profesional idóneo"

Por Ernesto Bustamante, Decano del Colegio de Biólogos

Un editorial de El Comercio destaca el hecho de que hay por lo menos 35 instituciones que serían responsables, en una u otra forma, de la protección del medio ambiente en el Perú, y propone que haya una autoridad ambiental nacional autónoma, quizá con rango ministerial. El problema no está solo en el hecho de que haya muchas instituciones vinculadas al medio ambiente, sino que las que existan estén regentadas y conducidas por profesionales especialistas. Nada lograremos con estructurar un organigrama con un claro liderazgo y una autoridad responsable explícita, si quienes conducen las instituciones lo hacen por nombramientos políticos y, como consecuencia de esos compromisos, contratan y nombran a profesionales no expertos en los temas materia de sus mandatos.

La protección de nuestro medio ambiente impacta áreas tan variadas como la calidad del aire, agua, medicamentos y alimentos, desarrollo de biocombustibles, explotación sensata de nuestra biodiversidad, etc. Hay quienes incluso pescan en río revuelto, pues organizaciones no gubernamentales que --so pretexto de agricultura alternativa y seudoprotección de lo autóctono-- hace años retrasan la implementación activa de la biotecnología moderna en el desarrollo económico del país, aprovechando (y hasta fomentando) las entreveradas normas ambientales que la maraña de decenas de instituciones ha creado a lo largo de los años, todo ello con la cómplice incapacidad ejecutiva de las instituciones estatales que por ley son responsables de sectores centrales vinculados con el medio ambiente.

Estas instituciones no están todas regidas por profesionales competentes. El actual presidente de la institución que es por ley la entidad regente de nuestro medio ambiente se autodefine como "politólogo" y carece de credenciales técnicas o académicas para el cargo. Su nombramiento, apenas el actual gobierno entró en funciones, obedeció a un criterio político partidario luego del paso fugaz de un distinguido biólogo-ecólogo.

Recientemente, un organismo público descentralizado (OPD) vinculado con el tema ambiental ha sido acusado de emitir autorizaciones para "reforestar" enormes lotes de selva amazónica virgen, cuando lo que en realidad se estaba haciendo era autorizar corruptamente la tala ilegal de bosques. En las pesquisas realizadas por la propia institución, los interrogados fueron biólogos, y probablemente sean ellos los que eventualmente paguen las culpas políticas y delictivas de que diversos vivos trafiquen con nuestra diversidad biológica. Las cabezas responsables, sin embargo, no son de biólogos. En muchas de estas organizaciones los biólogos y profesionales afines son una pequeña minoría, y la mayor parte de la planilla sirve para pagar a abogados, contadores y otros profesionales que, siendo su participación innegablemente importante, es inaceptable que constituyan la mayoría de un personal que debiera ser eminentemente especialista.

Circula, hace meses, en los corrillos científicos, un proyecto de resolución suprema que desaparecería varios OPD importantes, como el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana o el Instituto Peruano de Energía Nuclear, para ser absorbidos por el Concytec, que es una institución que tiene fines exclusivamente promotores de la ciencia y tecnología (aunque con menos recursos que los que se destina al fútbol). La solución no está en crear súper ministerios ni un súper OPD, sino en dotar a las instituciones de personal profesional idóneo, bien remunerado y que, siendo estable ante los cambios políticos, esté alejado de las tentaciones de la corrupción y no tema actuar técnicamente en beneficio de los intereses de todos los peruanos.