LETRA VIVA

Premio latino de novela

Por Ricardo Gonzáles Vigil

Entre los narradores peruanos que cosechan lauros internacionales destaca Eduardo González Viaña (Pacasmayo, 1941), un auténtico mago del lenguaje, cuya prosa --según Alfredo Bryce-- es tan perfecta que nos hace cantar mientras la leemos. En 1999, obtuvo el premio parisino Juan Rulfo por su cuento "Siete noches en California"; el año pasado recibió el premio Pasterga Faculty Honors, que le otorgaron las universidades norteamericanas en mérito a sus investigaciones sobre César Vallejo; y ahora acaba de recibir el Premio Internacional Latino de Novela, en la Reunión Anual del Libro Latino, en EE.UU. Ahí, González Viaña con su novela "El corrido de Dante" se impuso a Isabel Allende ("Inés del alma mía") y a Gioconda Belli, quienes debieron resignarse a compartir el segundo premio; además, "La Malinche", de Laura Esquivel, ganó en la categoría Ficción Histórica. A pesar de su fama, Allende y Esquivel no pudieron con la mayor consistencia artística e imaginativa de González Viaña, ya que no es un simple epígono de García Márquez, sino un representante valioso, con voz propia, del realismo maravilloso latinoamericano, en su caso enriquecido con cierta dosis de literatura fantástica y discurso onírico, impregnado de poesía y condimentado con humor e ironía solidaria.

Recordemos que González Viaña plasmó un libro formidable sobre los curanderos del norte peruano: "¡Habla, Sampedro, llama a los brujos!" (1979); y exploró las creencias populares del desborde urbano en "Sarita Colonia viene volando" (1990). Radicado en EE.UU. desde 1990, nos ofrece un "testimonio magnífico de la presencia latinoamericana en Estados Unidos", conforme ha elogiado Mario Vargas Llosa. Ya apuntaba esa línea en algunas narraciones de "Las sombras y las mujeres" (1996), volviéndose el centro de los cuentos de "Los sueños de América" (2000) y la reciente novela "El corrido de Dante".

Al llamarse Dante el protagonista, y acompañarlo el burro Virgilio y el recuerdo iluminador de su amada Beatriz, resultan latentes las conexiones con "La divina comedia". Aquí Virgilio simboliza la ligazón con la naturaleza, la cual junto con la familia y las creencias mágico-maravillosas erigen un paradigma latinoamericano diverso del occidental de Dante cuanto más que lo racional ha degenerado en el pragmatismo de una sociedad de consumo donde todo vale para hacerse millonario y poderoso. Añádase numerosos nexos con Moisés en pos de la tierra prometida y con episodios del Evangelio (el burrito remite al nacimiento de Cristo, la huida a Egipto y el Domingo de Ramos).

La otra referencia mayor es la "Odisea". Como Ulises, Dante encarna los valores de la familia (fuertes en América Latina, debilitados en EE.UU.): reelabora las figuras de la amada fiel, el hijo recuperado y los pretendientes desalmados, además de que también hay un encuentro inesperado entre el pretendiente de su hija y su padre desconocido.

ARGUMENTO
Durante su fiesta de 15 años, Emmita se fuga con un latino dedicado al narcotráfico. Su padre, Dante Celestino, emprenderá una odisea para rescatar a su hija, la cual será musicalizada en un corrido cuando ya esté a punto de encontrarla y salvarla de la muerte. La búsqueda va entrelazada con los recuerdos de su ingreso a la 'tierra prometida' norteamericana y en el vía crucis que padeció con su amada Beatriz para vivir en EE.UU., hasta la muerte de ella un año antes de la fuga de su hija.

Título: "El corrido de Dante"
Autor: Eduardo González Viaña
Editorial: Arte Público Press (Houston, Texas)
Calificación: VVV