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Sábado, 17 de febrero de 2007
La ganadería peruana necesita dar un salto tecnológico para competir en el mundo


La creatividad de los peruanos es notoria en cualquier lugar del mundo. Este es el caso de un compatriota que llevó a Nueva Zelanda a la cúspide de la productividad ganadera
ENTREVISTA
           4  HENRY VIVANCO MACKIE

Por Marienella OrtIz Ramírez

Durante 20 años Henry William Vivanco, ingeniero zootecnista de las canteras de la Universidad Agraria, tuvo que dejar de hablar su querido quechua aprendido en tierras ayacuchanas para comunicarse en un inglés bastante técnico en los laboratorios de Nueva Zelanda y Australia, adonde llegó para encabezar la mayor revolución tecnológica en la reproducción de ovinos y vacunos.

Hoy en día, luego de una historia llena de éxitos, regresa al Perú para continuar con sus proyectos personales. Uno de ellos: que la ganadería alcance un sitial en la economía peruana. Para ello, asesora ad honórem a su alma máter, la Universidad Agraria, y conversa con el programa Sierra Exportadora para trabajar juntos en un salto tecnológico de nuestra ganadería.

Usted regresa al Perú luego de 20 años. ¿Puede contarnos cómo llegó a trabajar en Nueva Zelanda, el productor de ganado con mejores resultados del mundo?
Yo salí del Perú en 1985 para terminar mi doctorado en la Universidad de Utah, en EE.UU., luego de haber ejercido la docencia en la Universidad Agraria durante 15 años. Fue en Utah donde fui captado por una empresa neocelandesa (LAmbXL).

¿Qué edad tenía?
Tenía 40 años. Mi trabajo doctoral, que desarrollaba en la Universidad de Utah, estaba considerado como la tecnología de punta más avanzada en reproducción de ovinos. Nueva Zelanda necesitaba un experto en esa área y salió a buscarlo a Utah, que era 'la Roma' en ese tema.

Ya tenía como cuatro años viviendo en Utah...
Sí, y con todo el compromiso de volver al Perú, pero el reto que se me presentó era una oportunidad única: cambiar toda la genética ovina en Nueva Zelanda, considerado el país ovejero más importante del mundo.

¿Ya tenía familia para entonces?
Yo me casé a los 19 años cuando estaba en el pregrado de la Universidad Agraria y desde entonces marché a todos lados con mis hijos.

Al casarse tan joven, seguramente su familia pensó que no llegaría tan lejos.
No, pero trabajamos duro; mi mujer me ayudó en todo. Los primeros años de casado estudiaba en la universidad y trabajaba como dibujante en una oficina de un arquitecto por las noches.

En la universidad La Molina llegó a ser profesor principal. ¿Ese fue su techo?
Sí, era lo máximo a menos que uno quisiera entrar al decanato.

¿Cuál fue su mayor logro en esa etapa?
Fuimos los primeros en el mundo en hacer inseminación por laparoscopía en ovinos, en 1980. A partir de los 80 mi mayor foco fue la ganadería altoandina, ovinos y camélidos. Había muy poca gente en la Agraria que podía y quería subir a las alturas...

Usted, como ayacuchano, no tenía problema alguno.
Como serrano no tenía mayores problemas.

Cuando salió en 1985 a Estados Unidos, ¿cuántos años pensó estar fuera del Perú?
Pensé que solo serían tres o cuatro años, pero tuve la gran oportunidad de avanzar en mi desarrollo tecnológico, ya con fondos de un país en desarrollo.

Una vez instalado en Nueva Zelanda, ¿cómo asimiló los abismos presupuestales propios de un país desarrollado con su trabajo en La Molina?
En el mundo desarrollado hay menos presión para ser creativo, paradójicamente, porque hay muchos recursos disponibles. En cambio, aquí hay la necesidad de ser creativos. Yo los sorprendía con todos mis recursos tecnológicos, que había desarrollado en forma franciscana en el Perú. Fui aceptado tremendamente bien, de tal manera que mi contrato que era por 2 años se extendió por 5 más.

¿Qué logros obtuvo en esos siete años?
Nueva Zelanda necesitaba producir con mayor eficacia. El ritmo de crecimiento de los corderos era de 280 gramos por día y con el desarrollo genético pasó a 320 gramos. Además, estaba la calidad del producto: tuvimos que bajar la cantidad de grasa de la carne. Cuando iniciamos el programa, Nueva Zelanda tenía 70 millones de ovejas y ahora hay 35 millones que exportan 15% más carne de cordero.

¿Cuánto tiempo se quedó en esa empresa?
Pues para 1993 los australianos no querían quedarse atrás y compraron el material genético a los de Nueva Zelanda. También pidieron al técnico que estuvo a cargo de todo: ese era yo.

¿Estuvo dos años en Australia?
En ese tiempo obtuvimos 18.000 reproductores vía transferencia embrionaria. Allí acabó mi contrato, y ya para 1995 era muy difícil cambiarles el ambiente a mis hijos, así que volví a Nueva Zelanda entre 1995 y el 2002. Fui jefe de la unidad de desarrollo tecnológico del Centro de Investigación Agropecuaria. Esos años fueron los más fabulosos de mi carrera porque clonamos la primera vaca del mundo.

¿Ese fue el mayor salto en desarrollo tecnológico?
Desarrollamos toda la tecnología in vitro para producir embriones, no dentro de la vaca, sino en laboratorios. En forma natural, una vaca te produce una cría al año, con transferencia embrionaria convencional (producir embriones dentro de la vaca y luego desarrollarlos fuera) se logran 15 o 17 crías de una vaca. No conforme con eso, desarrollamos el método in vitro: en vez de sacar embriones de la vaca le sacamos los ovocitos, con lo que se logró 80 crías de una vaca en un año.

Y aquí en el Perú, ¿cuál es la producción anual?
El 60% de las vacas salen preñadas en un año, es decir, en teoría una vaca tiene una cría al año.

Usted generó mucho dinero a Nueva Zelanda.
Sí, ellos vendieron a muy buena plata la empresa que desarrollamos para poner esa tecnología en el mercado.

¿Qué pasó después de que lograra todas esas metas?
Luego los australianos dijeron: ¡Acá también queremos! En el 2002 volví a Australia y establecí un laboratorio biotecnológico para producir embriones in vitro de vacunos. En el 2004 se acabó mi contrato y formé mi propia consultora. Ahora doy servicios a empresas de Chile, Colombia, y en marzo instalaré un laboratorio para una empresa china.

¿Por dónde comenzar para mejorar la ganadería en el país?
En el Perú, la ganadería siempre ha sido la cenicienta pese a que solo el 3% de la tierra es para el cultivo de alimentos y el 21% son praderas naturales. Hay que establecer un programa ganadero de la sierra haciendo grupos genéticos de élite con animales de alto valor productivo. En estos núcleos se usaría la más alta tecnología reproductiva, para producir machos que vayan a las cooperativas. Ahora, el que tiene mejor tecnología podría recibir el semen o los embriones.

¿Y el costo cuál sería?
Para una unidad productiva de 10 hectáreas, se requiere una inversión de 7.000 dólares a 10.000 dólares, y los ganaderos entrarían a un sistema sostenible en el tiempo.

¿Esta propuesta la usará Sierra Exportadora?
La he presentado a Sierra Exportadora; están de acuerdo con los planteamientos escritos. Lo interesante de este proyecto es que se ha puesto los ojos en la sierra, donde está la población más pobre.

En un país en que los mejores profesionales migran, ¿qué reflexión le amerita su partida?
La migración es un fenómeno natural en el mundo. Estoy seguro de que de los 2 millones y medio de peruanos que están fuera el 70% está añorando regresar a su país.

Usted era uno de ellos.
Yo nunca me fui, siempre estuve pensando en el Perú y cómo podía lograr que se desarrollara. Espero ser ahora un apoyo. .

LA FICHA
Nombre:
Henry William Vivanco Mackie.
Profesión: Ingeniero zootecnista.
Edad: 59 años.
Situación familiar: Casado.
Cargo: Director gerente de Vivanco Consultants.
Organización: Su empresa está dedicada a proveer de 'know how' en biotecnología.





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