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Sábado, 25 de febrero de 2006
La garra de 'Chaparrón'
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ELECCIONES 2006
Valentín Paniagua Corazao.Edad: 69 años (23/12/1936) Profesión: abogado Estado civil: casado (con Nilda Jara Gallegos) Religión: Católica Hijos: Valentín, Susana, Francisco y Jimena Agrupación: Frente de Centro (Acción Popular, Somos Perú y Coordinadora Nacional de Independientes) Principales propuestas: transformación del sistema educativo y reestructuración de la Corte Suprema

Mal acostumbrados a llamarlo 'muertito'; a caricaturizarlo como un inofensivo político de peluche incapaz de pelearse con nadie; o a mirarlo cual si fuese el esponjoso abuelito al que todos quisiéramos apapachar, hemos perdido de vista las bondades que Paniagua tiene como contendor electoral.

Sin embargo, bastaría con aludir a tres hitos de su vida pública para desencasillarlo, arrancarle ese forzado rótulo de viejecito tierno, y recordar que se trata de un hombre que supo ofrecer pelea cuando buscaron pisotearlo.

1) La noche del domingo 28 de enero de 2001, en su programa "Tiempo Nuevo", el periodista Nicolás Lúcar tuvo la infeliz ocurrencia de sugerir que el entonces presidente Paniagua había recibido treinta mil dólares de la mafia de Montesinos para su campaña al Congreso. Lúcar --que se basó en el falso testimonio de Ronald Pereda, otrora chofer de los ex dueños de canal 4-- jamás contrastó sus fuentes y debió comerse una merecida y memorable cuadrada en vivo y en directo. "A usted lo responsabilizo por esta maniobra torpe, sucia, subalterna que el país debe conocer y que responde, sin duda, al propósito de cubrir la inmoralidad. No puedo mantener la serenidad frente a esta imputación inmunda. No tengo más que dialogar con usted", espetó un iracundo y contundente Paniagua antes de colgarle al atontado conductor. "Cuando lo tuvo en la línea no lo dejó hablar y cuando terminó tiró el teléfono tan fuerte que rebotó y cayó al suelo", apunta Mario Razzeto, quien fuera su asesor de prensa en palacio.

2) Tres años después --en abril de 2004-- el congresista de Unidad Nacional (UN) José Barba se desbocó y calificó a Paniagua de "político de segunda fila", ya que --según él-- fue designado presidente provisional por ser el más inocuo, el menos peligroso. "Se comportó como un madero que se deja llevar por la corriente", remató Barba. Paniagua sintió el guantazo, pero tuvo el tino de no pisar ese provocador palito y, a cambio, devolvió una modesta flor: "Pueden decir lo que quieran, yo agradezco a los que valoran lo poco que puedo haber hecho". Al final del erizado capítulo, la lideresa de UN, Lourdes Flores, se vio en la necesidad de pedir públicas disculpas por el majadero exabrupto de su legislador.

3) Ese mismo año, en noviembre, Valentín recibió otro ataque, uno más difícil de amagar si tomamos en cuenta que el ejecutante fue el prestigioso economista Hernando de Soto. "Paniagua no sabe lo que hace, no está preparado", opinó De Soto ante Cecilia Valenzuela luego de señalar que durante su gobierno "desmanteló el sistema de titulación de propiedad". Paniagua toreó esa acusación con elegancia y respondió: "No polemizo con aquellos que se dedican a los negocios. Yo escojo a mis adversarios, y quien utiliza la mentira no merece un debate". Tan mal parado quedó De Soto en ese lance, que a los pocos días emitió una declaración en clave de contricción: "No fue mi intención atacar a Paniagua".

Pero ojo que la bravura no es un valor tardío en la biografía del candidato del Frente de Centro. El periodista César Levano cuenta que, en Cusco, Valentín se convirtió muy temprano en el reformista líder del Frente Universitario Independiente que disputaba con comunistas y apristas la conducción de la movida estudiantil de la Universidad San Antonio Abad.

De hecho, en la época más decadente del fujimorismo, Paniagua también se rebeló contra el régimen participando en la Marcha de los Cuatro Suyos. Gloria Helfer --que marchó a su lado-- recuerda cómo Valentín avanzaba, sin máscara, entre las columnas de humo de las bombas lacrimógenas. "Se preocupó por mí toda la jornada y se portó como un caballero", relata Gloria.

Un ex alumno suyo me cuenta que mucho antes de eso, en abril de 1992, al día siguiente de la arbitraria disolución del Congreso a manos de Fujimori, Valentín dio otro golpe cívico y principista cuando llegó a la Universidad de Lima y, al ingresar al salón donde debía dictar una clase de Derecho Constitucional, enérgicamente les advirtió a sus alumnos: ¡ Ya no tengo nada que enseñarles!

NO QUIERO SER PRESIDENTE
A pesar de ese muestrario de actitudes vigorosas y nada tembleques, y más allá del importante respaldo que las encuestas aún registran a su favor, hay algo que lleva a pensar que Paniagua no disfruta del todo la competencia electoral y que no se siente muy a gusto en el papel de candidato. Y no lo sugerimos por los argumentos retadores que ventilan sus adversarios ("pareciera que no tiene ganas de participar", dijo no hace mucho el aprista Mauricio Mulder), sino por las íntimas convicciones que Valentín ha filtrado en diversas ocasiones. En abril del 2004, por ejemplo, Paniagua confesaba a El Comercio que sus aspiraciones políticas no contemplaban la futura posibilidad de ocupar la presidencia. "Creo que hay tener vocación y un deseo muy ferviente para llegar a la presidencia, y yo no los tengo. Nunca la tenté ni estuvo en mis cálculos hacerlo. Y creo que tampoco el futuro puede dejarme abierta esa perspectiva", reflexionaba. En una entrevista anterior, el 2001, cuando ya abandonaba palacio, subrayó cuánto le molestaba tener que vivir en presencia de los medios de comunicación. "Me incomoda la imposibilidad de tener privacidad, así como no poder circular tranquilamente por las calles como cualquiera", requintaba, con cierta añoranza por la asolapada vida de profesor y profesional cumplidor que solía llevar.

Está claro, pues, que en el ADN de Paniagua no circula el gen del apetito de poder. Él jamás bailará reggaetón como Alan, ni jugará carnavales como Lourdes, ni prometerá fusilar a todo el 'establishment' como Humala. "No le corre a la competencia política, pero tiene mucho sentido de la dignidad personal y el autoaprecio", me dice Juan Incháustegui, ex ministro de Industria de Paniagua y uno de sus mejores amigos de infancia.

Pero lo que mejor ilustra las reticencias de Paniagua es el hecho de reconocer que su espíritu es académico antes que político. El 2001, durante la ceremonia en la que su alma máter, la Universidad San Marcos, le otorgó el doctorado honoris causa, Valentín --emocionado hasta el tuétano-- confesó que esa era la distinción que más había pretendido: "Este es tal vez el único honor que ambicioné secretamente a lo largo de toda mi vida".

NO HAY DE QUESO, NOMÁS DE PAPA
La estatura diminuta, los anteojos redondeados y el bigotito cuadrado le valieron a Paniagua que Los Chistosos le colgaran la inmejorable chapa de 'Chaparrón Bonaparte'. Según el cómico Fernando Armas, el mote, lejos de fastidiarlo, le divertía muchísimo. Lo mismo dice Susana Villarán, que recuerda que durante una visita en el Cusco una turba de chiquillos perseguía a Paniagua al uniforme grito de "ven, 'Chaparrón', no te vayas, 'Chaparrón'".

El ingeniero Incháustegui cuenta otras perlas de su entrañable paisano. Dice, por ejemplo, que el único deporte que supo practicar siempre fue el ajedrez. "Una vez lo llevamos a la fuerza a jugar fulbito y era malísimo", añade. También me chismea que Paniagua nunca fue un buen bailarín, pero cuando se casó el primero de sus hijos, tomó clases de baile para no hacer papelones sobre la pista. Por último, cuando le pregunto por la velada fama de cireador que tendría Valentín, Incháustegui señala, textualmente: "Bueno, tuvo enamoramientos con algunas chicas que todavía deben estar por ahí y que seguramente lo recuerdan con afecto, porque él siempre fue muy activo".

A pesar de las críticas que le dispararon por, supuestamente, haber liberado terroristas durante su mandato transitorio, nadie podría discutir la solvencia ética de Paniagua. Alguna vez, Diego García Sayán comentó que el lugar ideal para él estaba en la secretaría general de la OEA, adonde el gobierno de Toledo lo postuló con poca voluntad en abril del año pasado.

Lo que ahora sí se le achaca es haber formado una plancha con poco punche (Alberto Andrade y Gonzalo Aguirre), así como haber asimilado a su coalición al siempre espídico pero ya desgastado Ricardo Belmont. "Lo prefiero muertito con dignidad antes que aupado sobre los hombros del 'Hermanón'", escribió hace unas semanas el periodista Fernando Vivas.

Pero mal haría el votante en subestimar las potencialidades de Paniagua. Él --que el 2000 entró al Congreso con apenas 14.335 votos y acabó el 2001 con un 84% de aprobación como jefe de Estado-- sabe que a veces cabe desconfiar de los pronósticos. Que su carro hoy no haga tanto ruido no quiere decir que haya dejado de avanzar.

La ficha
Estudios: Colegio Salesiano (Cusco), Derecho en la Universidad Nacional San Antonio de Abad del Cusco (55-61); Derecho Constitucional en la U. San Marcos; Leyes en la Universidad de Indiana (EE.UU.,1961-1961)

Trabajos: Profesor investigador y docente en la Universidad Católica, director del estudio de abogados Paniagua (1980-2001)
Principales cargos políticos: Diputado por Cusco en 1963 (a los 26 años); ministro de Justicia y Culto en 1968; diputado por Lima (80-85); ministro de Educación en 1984; congresista de AP en 2000; presidente de la República en noviembre de 2000.

LO BUENO
Tuvo un breve pero eficiente y muy digno paso por Palacio de Gobierno

LO MALO
Invitar al 'hermanón' Ricardo Belmont a su lista parlamentaria no ha sido un acierto

LO OCULTO
Su pelea y sus diferencias dentro de Acción Popular no han quedado muy claras



Renato Cisneros



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