Lunes, 6 de noviembre de 2006
El Perú en pantalla


Ya es tiempo de que el Estado Peruano ponga los ojos en su cine, en este cine exitoso y de un altísimo potencial de venta en el exterior



Por Josué Mendez, cineasta

El cine peruano está pasando por sus mejores años. No ha existido un momento más productivo, diverso, exitoso y vital que el actual. Contamos con cineastas de carrera como Lombardi, Tamayo y Durant en plena actividad, y con una nueva generación entusiasta y fructífera, haciendo cine en Lima y en provincias.

En los últimos cuatro años, el cine peruano --y el Perú-- han estado presentes en los festivales más importantes del mundo: Cannes, Venecia, Berlín, San Sebastián. El Festival de Cannes, incluso, le dedicó una sección especial al cine peruano en el 2005, y contamos desde hace dos años con un Festival de Cine Peruano en el mismísimo París.

El cine peruano --y el Perú-- ha ganado más de cien premios internacionales en este período, y generado, a la vez, ingresos por más de dos millones de dólares. En estos cuatro años, más de la mitad de las veintitantas películas que se han estrenado son óperas primas y casi la mitad son producciones de provincia.

En lo que va del 2006 ya se han estrenado diez películas. Y como para ponerle la cereza al pastel, dos directores peruanos --y el Perú-- han ganado el Óscar Estudiantil en ediciones consecutivas.

Todos estos logros los hemos conseguido a pesar de que el Estado ha incumplido con otorgar al cine los recursos que por ley le corresponde. La Ley 26370 indica que el Estado Peruano debe otorgarle al Conacine, ente rector de la cinematografía peruana, siete millones de soles al año para la producción de seis largometrajes y la premiación de cuarenta y ocho cortometrajes.

Desde su creación, hace más de diez años, el Conacine solo ha recibido el 15% de esto. Es decir, el Estado dejó de invertir alrededor de 60 millones de soles en producciones cinematográficas.

¿Se ha preguntado el Estado, y nos hemos preguntado los peruanos, la pérdida que ha significado para la cultura y la industria del país el dejar de haber producido este cine?

Con ese dinero se habría premiado a 50 películas y unos 500 cortometrajes. ¿De qué nos hemos perdido? La respuesta es contundente: hemos perdido cincuenta oportunidades más de inversión para el Estado y para las empresas productoras nacionales e internacionales, dejando de generar miles de puestos de trabajo. Cincuenta oportunidades más para vernos reflejados y conocernos mejor, para articular nuestro país, social, económica y culturalmente. Cincuenta oportunidades más para entretenernos. De nuevas miradas, nuevas voces, nuevos talentos y nuevas oportunidades para superar lo que se ha logrado hasta ahora.

¿Cuánto ha perdido el Estado? Cientos de miles, millones de dólares en ingresos. ¿Podemos, los peruanos y el Estado, darnos el lujo de que esto continúe?

No. Ningún país con la intención de desarrollarse, puede dárselo. No existe Estado en la región que no promueva su cine, cumpliendo con su ley. Ya es tiempo de que el Estado Peruano ponga los ojos en su cine, en este cine exitoso y de un altísimo potencial de venta en el exterior. Ya es tiempo de que se cumplan las reglas que el Estado mismo estableció. La realidad nos está gritando en la cara. La necesidad y la urgencia son innegables. El Perú y los peruanos necesitamos que se cumpla nuestra ley de cine. Es lo justo. Estamos a la espera.





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